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Señorita de LAS FLORES

8 de junio de 2010
Las estrellas de Pedro deben ser hermosas.
"Te Pertenece"

Que pena, que grande el tiempo que aún nos pisa las colas.

La playa, el amigo, y cuanto amor que se esfumo en una palabrería.

Ahora todo se vuelve una carga y silencio.


Edit: No volveré a leer jamás lo que no debo leer, y no volveré a actualizar con cerveza.

Dorado.

3 de mayo de 2010
Del pedazo de trébol (Canto o algo que suene parecido)

Parte X (Borrador, fragmento)

Morderte, arrancarte un pedazo a la mala
y colocarlo bajo mi almohada.
Quitarte un trozo de sueño y beberlo con hielo.
Robarte el olvido para incrustarlo en mis zuelas.
Taparte la boca y ahogarte en silencios que aprenderán a
nadar en mi cama.
Dispararle a una de tus piernas para que no puedas arrancarte.
Clavarte la boca a mi cuerpo.
Romperte la lengua despues de los momentos.
Congelar los recuerdos para masticarlos.
Roerte las manos, pincharte los ojos, los dientos extirparlos con alicate.
Volverte pedazos de lo que fuiste antes, guardarme un trozo
para solo yo poder volverte a armar.
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La plaza se queda sola, la plaza se queda triste y sola.

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Se desangra de agua el mar.

120 G

20 de abril de 2010
Va volviendose densa, rancia,
la boca va trasformandose y regalandose a otras bocas
mientras la observo
y a veces ya no sé si es o solo soy yo que la va dibujando,
persiguiendo su compromiso podrido.

Los ojos se cierran,
mirandome con su crueldad infinita y todo eso que no tiene nombre,
que no te tiene y obliga a esperar repeticiones
incapaces de escapar de una palabra que no escuchaste.

Mi mano va tanteando la suerte,
buscandote tus rodillas, quemandose en el cabello que recuerdo de otro color,
y a la distancia, como con una ilusión estúpida,
creo que te siento temblar cuando pronuncio tu nombre.

Mentiras

19 de enero de 2010
El tiempo inconcluso
unas escaleras avergonzadas
la soledad de un calcetín pérdido
un eco en el infinito

Mañana por la mañana
un atardecer tardío

mañana por la mañana.

Carta perdida a Pablo

8 de enero de 2010
La memoria te falla Pablo, como acobardada, como queriendo marcharse y dejar el nudo de tristezas y derrotas que te encarcelan al desvelo. Tu nombre, ese que vaga por las lenguas lúgubres y alcantarillas desconfiadas, se ha vuelto humo y tabaco amargo. Pobre título, realmente eres "pequeño", envuelto y sobornado por la oscuridad y todo eso que se intenta ocultar en las soledades.

Déjalo.

- Se mancilla el pecho, la boca, la saliva que espanta, las palabras mezcladas con los gritos, con la voz fuerte, embriagada, la rabia, los versos, la multitud y la nada y todo y el murmullo.

"Se me caen los gestos de los bolsillos"

Me quede sin palabras, Pablo, sin nada que obsequiarte para mañana, sin flores, sin besos, sin sueños o juegos de distancias y lejos y mas lejos, arrugados o completos, sin el brazo adormecido, sin pijama, sin sábanas, viajes, memorias, recuerdos que ya no son recuerdos, sentidos que ya no quieren nada, canciones que son silencio, olores que son silencio, silencios que lo cubren todo, cascadas, colores, cervezas, novedades que ya no son nuevas, mariposas que se han quedado dormidas, peces que ya no quieren ser peces, atardeceres, domingo que vuelven a ser como antes y todo y todo y todo.

A lo lejos, el viento, como boca, como sangre, se lleva al olvido este encuentro y esta carta.